sábado, 14 de enero de 2017

América de Cali: el “eterno subcampeón de la Libertadores”

Pocas veces en la historia del balompié se ha escuchado de un gran equipo con tan mala fortuna como aquel inolvidable América de Cali de mediados de la década de los 80’. Aquel cuadro del doctor Gabriel Ochoa Uribe tuvo hasta en tres ocasiones la oportunidad de ganar la primera Copa Libertadores para el Pacífico sudamericano. Sin embargo, la diosa fortuna se encargó de negarle el título en aquellas 3 finales. Además de también disputar la final de 1996 con Diego Umaña, y 3 semifinales (1988, 1992 y 1993) donde tranquilamente pudo avanzar a la final si tenía mejor suerte. 










Corría el año 1982 cuando el conjunto escarlata del América de Cali inició una de sus eras más prodigiosas. Con el doctor Gabriel Ochoa Uribe al mando, inició un monólogo en la Dimayor colombiana: al hilo llegaron los títulos de liga de 1982, 1983 y 1984 gracias a jugadores de la talla de Willington Ortiz, Juan Manuel Battaglia, Álex Escobar y Julio César Falcioni Juntos; impusieron un récord histórico de 23 fechas sin conocer la derrota.
Para 1985 estuvieron el paraguayo Roberto Cabañas, el ‘Pitufo’ Anthony De Ávila y el argentino Ricardo Gareca.



Formación del América en 1984 con Guillermo La Rosa y César Cueto -tercero y quinto de los hincados, desde la izquierda- en sus filas (Foto: dimayor.com.co)















1985



Dejando de lado las decepciones internacionales en años anteriores, en 1985 los escarlatas -sin mostrar un juego vistoso, pero sí efectivo- avanzaron a las instancias finales de la Copa Libertadores. Batiendo en primera fase a los paraguayos Cerro Porteño y Guaraní, y en semifinales a El Nacional de Quito y Peñarol de Montevideo.
El conjunto caleño llegó así a la final de la edición de 1985 para disputar el título frente a los ‘Bichos Colorados’ del Argentinos Juniors, con la gran esperanza de lograr aquello que su rival histórico -el Deportivo Cali- no pudo conseguir en 1978, coincidentemente frente a otro equipo argentino, Boca Juniors.
América empezó su ruta al título en Buenos Aires, donde perdió por la mínima diferencia. En el partido de vuelta en el Pascual Guerrero (que había tomado la figura de una fortaleza inexpugnable donde cayeron en semifinales Peñarol y El Nacional por sendas goleadas, de 4-0 y 5-0 respectivamente), los escarlatas no tuvieron la fortuna de otras ocasiones y solo vencieron 1-0 para igualar la eliminatoria y forzar un partido extra en el Defensores del Chaco de Asunción.

En la final en Paraguay los escarlatas, que hasta ese momento habían caminado lado a lado con la suerte, vieron como esta les volteaba la cara por primera vez. Tras el 1-1 en 120 minutos de juego, durante los cuales anotaron Gareca por el América , y Comisso por Argentinos, llegaron a la ruleta de los penales. Los de La Paternal anotaron sus cinco disparos, mientras que en el tiro final, Anthony De Ávila erró y dejó la copa en manos del ‘Bicho’.   Como anécdota de aquel último penal errado por el "pitufo", se dice que el técnico Ochoa había ordenado que el portero Falcioni iba a ser el encargado de patear el último penal; pero este se negó aduciendo que estaban enfrentando a un equipo argentino, y que de fallarlo podría ser culpado de traición y favorecimiento a sus compatriotas.


Y así empezaría la "mala suerte" de los diablos rojos en las finales de la Copa Libertadores....


1986

Como era su costumbre, América se coronó campeón colombiano de 1985 (cuarto campeonato consecutivo), y aseguró su participación en la Copa Libertadores de 1986 con la disposición de cobrarse la revancha. Después de una excelente primera fase, en la que doblegó a los chilenos Cobresal y Universidad Católica y al Deportivo Cali, se enfrentó en semifinales al Olimpia y al Bolívar de La Paz. Los venció también y llegó a su segunda final consecutiva.
Otra vez, a los escarlatas les volvió a tocar tener al frente una escuadra argentina, que hasta entonces cargaba con el estigma de haber llegado a las dos finales de Libertadores disputadas en años terminados en seis (1966 y 1976) sin poderla ganar. River Plate, sin embargo, trasladó la maldición al América y prácticamente aseguró la final al ganar 1-2 en Cali. Los "millonarios" sellaron la victoria en Buenos Aires al vencer 1-0 con recordada anotación del desaparecido Juan Gilberto Funes.
La final de 1986 era la segunda oportunidad consecutiva del América para entrar en la leyenda de la Libertadores, la cual nuevamente se quedó en tierras platenses. Ese año solo dio consuelo a los ‘Diablos Rojos’ por su quinto título nacional consecutivo. Que no hubiera dado Gabriel Ochoa Uribe por cambiar esos cinco campeonatos por solo uno continental.


1987

Convencidos de que a la tercera sería la vencida, a comienzos de 1987 los americanistas contrataron los servicios de Julio César Uribe, por entonces figura excluyente del fútbol peruano, para afrontar la Copa Libertadores.
El inicio, acostumbradamente, fue deslumbrante: América derrotó a los bolivianos de Oriente Petrolero y The Strongest y también a sus clásicos rivales caleños del Deportivo -club donde jugaba Jorge Olaechea-, con quienes disputaron un tercer partido de definición por el primer lugar del grupo. Tras el empate a cero, América ganó 4-2 en penales, definición en la que Uribe y Olaechea anotaron por sus respectivos equipos. Luego, los escarlatas jugaron las semifinales con Cobreloa de Calama y Barcelona de Guayaquil, de los que también se deshicieron.

Cabe resaltar que en la penúltima fecha de esta fase, los de Cali empataron de local en el Pascual Guerrero a uno ante el Cobreloa; por lo que en la última fecha debían golear al Barcelona de Guayaquil por más de 3 goles. Y así fue; un 4-0 histórico encumbró a la "mechita", a su tercera final consecutiva de la Libertadores.
El rival de la final fue el Peñarol de Montevideo. Algo empezaba bien para los caleños: no se trataba de un argentino. Y los buenos presagios se acrecentaron cuando América derrotó al Peñarol en el Pascual Guerrero por 2-0, con goles de Cabañas y Battaglia.
En la vuelta, en Montevideo, los ‘Diablos Rojos’ salieron a jugar de igual a igual y a no dejar escapar nuevamente el campeonato que habían perdido los dos años anteriores. A los 19’, Cabañas enmudecía el Centenario poniendo el 0-1. El empate de Peñarol llegó a los 67’ minutos de juego por obra del goleador Diego Aguirre. Con el empate el América era campeón, pero a tres minutos del final llegó el gol que hizo soltar las lágrimas a todo el pueblo colombiano: el 2-1 de Peñarol anotado por Villar de tiro libre, forzaba un partido extra e impedía que los de Cali lograran al fin su primera copa continental.
El partido de definición se jugó en Santiago de Chile. Según el reglamento vigente hasta 1987 en la Libertadores, si bien la diferencia de goles no contaba en los dos primeros partidos, sí lo hacía si es que el empate subsistía tras la prórroga del tercer partido, por lo que a América le bastaba sacar un punto del Nacional de Nuñoa. El objetivo se venía consiguiendo hasta el minuto final del tiempo extra , pero otra vez apareció Aguirre para encajar el balón en las redes de Falcioni y apagar la pachanga en Cali. El cuadro de la "mechita" se quedó a 8 segundos de la gloria.

Narración colombiana y uruguaya del gol de Diego Aguirre:









1988
Luego de perder  las 3 finales al hilo de la copa, para 1988 se esperaba que al fin la suerte le sonría al cuadro de los "diablos rojos". Con el mismo equipo base y siempre al mando de Gabriel Ochoa Uribe, se emparejó en el grupo 3 ante el clásico rival que le venía de cortar la racha de 5 campeonatos al hilo en Colombia: Millonarios; y  los uruguayos Nacional y Montevideo Wanderers.

Como de costumbre, finalizó en el primer lugar de su zona donde solo perdió puntos ante Nacional (2-0 en Montevideo y empate a 0 en Cali), que ya vislumbraba su poderío en esa copa, y a la postre sería el verdugo de la "mechita"  más adelante.

A partir de ese año el formato de la copa cambió y luego de la fase de grupos ya no había la habitual ronda semifinal de 6 equipos; sino que se implementaron las fases de octavos y cuartos de final. En octavos se mediría ante Universitario de Perú al que vencería por 3-2 en el global (1-0 en Cali y empate a 2 en Lima).

En cuartos tocaría enfrentar al Oriente Petrolero de Bolivia al cual  derrotaría sin mayores apuros. Fue un 1-1 en tierras altiplánicas, y un 2-0 contundente en el Pascual Guerrero para sellar su cuarta semifinal consecutiva desde 1985.



Y a en semifinales le tocaría enfrentar al Nacional de Uruguay que en la fase de grupos no pudo ganarle en los 2 partidos. En la ida en el mítico Centenario, los locales se impusieron por 1-0, mientras que en la vuelta increíblemente el América no pasó del empate a 1; con lo cual volvió a quedarse sin el sueño de levantar la copa. Hubo mucha desazón entre los hinchas del equipo porque habitualmente el equipo en el Pascual Guerrero se hacía inexpugnable y solía sellar su pase en su fortín... Esta eliminación marcaría el fin de la época más exitosa del club en su historia, que hasta entonces ya había conseguido el pentacampeonato local  y 3 subcampeonatos de América. Gabriel Ochoa Uribe se quedaría en el banquillo hasta 1991 donde se retiró del fútbol.





Si lo contado y descrito líneas arriba parecen ser solo coincidencia o mala suerte; lo que mencionaré a continuación parece ser ya una maldición para el América en la Libertadores. Luego de las 3 finales al hilo perdidas (85 al 87), y la semifinal del 88; en la década de los 90 el cuadro de Cali volvió a disputar otra final continental y 2 semifinales más en las que incluso se quedó eliminado por fallar un solo penal... Así como lo lee : "Un solo penal".


1992
En esta edición copera se emparejó frente a los peruanos: Sporting Cristal, Sport Boys; y el Atlético Nacional de Medellín.  Esta vez el cuadro de Cali no ocupó el primer lugar de su grupo, fue su rival colombiano el Nacional que lo desplazó al segundo lugar tras caer goleado 3-0 en Medellín y 3-1 en Lima ante Sporting Cristal.

En octavos de final se midió ante Universidad Católica de Chile al que eliminaría  por 1-0 en el global tras empatar 0-0 en Santiago, y vencer por la mínima en el Pascual Guerrero con tanto de Jorge da Silva. En cuartos de final se volvió a enfrentar al Atlético Nacional, equipo que en la edición del año pasado lo había eliminado en esta instancia copera. Esta vez la suerte le sonrió a la "mechita" que venció en ambos partidos al cuadro "verdolaga". Fue un 1-0 en el Atanasio Girardot con gol de Freddy Rincón, y en la vuelta de local goleó por 4-2 con goles de : Wílmer Cabrera, Álex Escobar, Freddy Rincón y el "pitufo" Anthony Da Silva.

Ya instalado en semifinales, se vio las caras contra el Newell's de Marcelo Bielsa que partía como gran favorito a levantar la copa de ese año por el gran juego que realizaba y por tener a jugadores de gran calidad como: Pochettino, el "tata" Martino, Berizzo y Ricardo Lunari.


Aquella llave semifinal fue muy pareja ya que ambos equipos no se sacaron ventaja tanto en Rosario como en Cali. Fue empate a 1 en ambos partidos. En el partido de vuelta, el América recién empató la serie en el minuto 89 vía penal. Esto obligó a una definición por penales que quedará en la historia por lo larga que fue. En total se ejecutaron 21 penales... Al final fue triunfo para los de Rosario por 11 a 10.

Cabe resaltar que en determinado momento de la tanda, el América tuvo 2 penales para ganar. El "patrón" Bermúdez y Jorge Balbis tuvieron en sus pies la cuarta final continental. Una vez más la suerte le era esquiva al cuadro de la "mechita".






1993

Con la base del equipo del 92  donde sobresalían nombres como el de: Leonel Álvarez, "patrón" Bermúdez, Álex Escobar, Anthony "pitufo" Ávila, Freddy Rincón, Orlando Maturana, etc.  El América afrontó la copa del 93 otra vez con la  ilusión y esperanza de ganar al fin la copa.


En fase de grupos se enfrentó contra los brasileños: Flamengo e Internacional, y además, otra vez contra el Nacional de Medellín. Fue un grupo parejo donde al final los 2 equipos de Colombia más el Flamengo quedaron empatados con 7 puntos. El América por diferencia de goles finalizó en segundo lugar y debía enfrentar al Bolívar en octavos...

En dicha fase logró vencer al cuadro altiplánico por 3-2 en el global tras vencer 2-1 en Cali, y empatar en un gran partido a 1 en la altura de la Paz. Otra vez Jorge Da Silva fue el héroe y anotó el gol de la clasificación a cuartos cuando quedaban solo 8 minutos para el epílogo del partido.

En cuartos de final le tocaría contra el Sporting Cristal peruano. Fue una llave pareja donde el cuadro de Cali luego de un magro empate a 2 de local, demostró toda su jerarquía en la vuelta en Lima donde ganó por 3-2 con gran actuación de Álex Escobar. Descontó Julinho para los peruanos. El equipo como en otros años, pintaba para campeón y según declaraciones de Telé Santana (DT del Sao Paulo), era el equipo que mejor jugaba en Sudamérica y era favorito para llegar a la gran final.

En su octava semifinal copera de su historia, el rival era la Universidad Católica de Ricardo Lunari. 

En Santiago fue triunfo para los chilenos por 1-0. Para la vuelta se esperaba que el América clasificara a su cuarta final de copa por tener un mejor plantel que su rival y contar con grandes jugadores que podían inclinar la balanza a favor en cualquier momento. Y al inicio del partido, todo parecía que esto sería posible, ya que en 15 minutos; el América ganaba por 2-0 cómodamente con goles de Javier Ferreira de penal  y "pitufo" De Ávila. 

Sin embargo, la noche que pintaba de fiesta se desdibujó completamente luego que Almada descontara a los 34 minutos, y cuando el partido parecía que se iba a los penales; a 3 minutos para el final del partido, el verdugo de la noche: Ricardo Lunari, empataba el partido y  silenciaba el Pascual Guerrero ante el silencio sepulcral de 35 mil espectadores que veían como su equipo otra vez era eliminado de forma dramática. 

Y para terminar el colofón aciago que seguro los hinchas del cuadro rojo presenciaron aquella noche nefasta, al minuto 90, un jugador de la Católica derriba a Maturana y el árbitro cobra penal a favor del América. Era la oportunidad dorada para que el cuadro local ganara el partido y forzará la definición por penales.. Pero otra vez la definición desde los doce pasos le diría que no al América: como en 1985 ante Argentinos Juniors por parte de Anthony De Ávila, y Maturana ante Newell's en 1992; esta vez sería Álex Escobar el "villano de la película" que fallaría desde el punto del penal. Y así con ese empate a 2 la Universidad Católica accedía a su primera final de copa y el América como tantas veces era eliminado de forma ajustada y diría injusta por como se dio el partido donde Rincón y Tony  de Ávila tuvieron varios mano a mano que pudieron haberle dado la clasificación al América tranquilamente.





1996



Este equipo fue el que, de la mano de Diego Umaña, llevó al América de Cali hacia una nueva final de la Libertadores (Foto: revista Conmebol)Tras las 2 eliminaciones seguidas en 1992 y 1993,  fue en 1996 cuando América de Cali volvió a encumbrarse hacia una final continental.

¿Quiénes conformaban aquel plantel? Dos nombres saltan a la vista: Óscar Córdoba y Jorge ‘El Patrón’ Bermúdez, arquero y defensor colombianos que, muy poco después, jugarían y pasarían a la historia de Boca Juniors. Otros más: entre los más jóvenes, el veinteañero Giovanni Hernández; entre los experimentados, Anthony ‘El Pitufo’ De Ávila y Álex Escobar.

En la primera fase, América, como subcampeón colombiano de 1995, fue emparejado junto al Atlético Junior de su país y los bolivianos San José y Guabirá. El debut fue el 13 de marzo en Barranquilla y no fue nada auspicioso: Junior le ganó 1-0 con gol de Víctor Pacheco. El viaje a Bolivia trajo resultados dispares: sacó los tres puntos de Santa Cruz, derrotando 0-2 a Guabirá (goles de Foad Mazzirí y De Ávila), pero no pudo con la altura de Oruro y cayó 1-0 ante San José. La diferencia tenía que sacarla en el Pascual Guerrero y así lo hizo: los escarlatas golearon 5-0 al Guabirá, y luego vencieron 2-0 a Junior y a San José. El resultado: clasificaron en el primer lugar.

Al liderar su grupo, América tuvo un rival más accesible en octavos: Minervén de Venezuela. La visita a Puerto Ordaz, sin embargo, no fue sencilla: los ‘Diablos Rojos’ rescataron un empate 1-1 gracias a un gol de penal de Álex Escobar. La vuelta sí trajo un resultado abultado: una goleada 4-1, con hat trick del ‘Pitufo’ De Ávila, puso a América en los cuartos.

Otra vez el destino lo cruzó con Atlético Junior, que venía de eliminar a Cerro Porteño. En el Metropolitano de Barranquilla, el resultado fue 1-1: Wilmer Pérez marcó el gol escarlata. La vuelta en Cali fue sufrida y reñida: América clasificó con un angustioso 1-0 gracias, otra vez, al olfato goleador de "pitufo"  De Ávila.

Fue en semifinales cuando remó, por primera vez, contra el favoritismo del rival: le tocó Gremio, vigente campeón de la Libertadores. Primero, el 4 de junio, visitó Porto Alegre: perdió 1-0 con gol de Luis Carlos Goiano, pero se mantuvo con vida. La revancha, en Cali, fue durísima: Gremio pareció consolidar su ventaja y anotó a través de Mario Jardel; al final del primer tiempo, los brasileños ganaban 0-1.

Pero llegó la reacción histórica; empujando desde atrás, América no solo igualó la serie, sino que la superó. El ‘Patrón’ Bermúdez subió cual delantero y marcó un doblete; el restante, de Alex Escobar, selló el 3-1. Tres goles en 45’ dieron a los caleños su cuarto pase a una final de Libertadores.

El otro finalista fue  el River Plate que ya le había ganado la final de 1986. La ida se jugó 19 de junio, en un abarrotado Pascual Guerrero. América ilusionó a sus hinchas y sacó ventaja en la ida: un pelotazo largo encontró a De Ávila incursionando en el área, por izquierda; Germán Burgos salió a su encuentro, el ‘Pitufo’ enganchó a su izquierda, hacia afuera, dio media vuelta y, con la pierna derecha, por el primer palo del arquero millonario, decretó la única conquista de esa noche.

Pero el sueño se derrumbó el siguiente miércoles: fue el 26 de junio, en Buenos Aires, y fue rápido: a los 6’ River se puso en ventaja 1-0 con gol de Hernán Crespo, tras impecable habilitación del ‘Burrito’ Ortega. El segundo llegó en el complemento, a los 59’: un pelota larga cayó por derecha y Óscar Córdoba cometió un grosero error: el arquero, neutralizado por la presión de Hernán Díaz, despejó muy corto y el balón llegó a los pies de Marcelo Escudero, quien, en primera, la metió al área: allí esperaba la cabeza de Crespo, que solo la añadió. América y Umaña se despedían del título: el subcampeonato copero quedaba como consuelo.



Por entonces, América de Cali quedó bautizado como el “eterno subcampeón de la Libertadores”.  La definición por penales ante Argentinos Juniors, el gol de Diego Aguirre a falta de 8 segundos para el epílogo de la tercera final de 1987, Los 2  penales "matchs points" que tuvo ante Newell's en la tanda de penales de 1992, el penal fallado  en el último minuto por Escobar en la semifinal de 1993 ante Católica, y el grosero error de Óscar Córdoba ante River en 1996; son postales y escenas que reflejan toda la mala suerte que impidió al América de Cali  levantar la ansiada Copa Libertadores de América; que sin ninguna duda y escepticismo, mereció ganar al menos una vez.